Las mejores cosas se hacen con miedo: de Monterrey a Brasil con Enactus

Por: Melanie Lucio Morales, estudiante de Tecmilenio Las Torres
septiembre 01 2026

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time 12 min

Desde chiquita me di cuenta de que me encantaba hablar en público. Sin embargo, jamás imaginé que algo que comenzó como un gusto terminaría llevándome a representar a mi universidad frente a 1,200 personas y, ahora, hasta Brasil.

A veces, las mejores cosas de la vida se hacen con miedo, con incertidumbre y sin saber si todo va a salir bien. Pero también creo que, así como para que salga el sol tiene que existir un amanecer, cada proceso tiene algo hermoso que enseñarnos. Si me preguntan si viví esta experiencia con incertidumbre, la respuesta es sí. Pero también puedo decir que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. El miedo pasa; el recuerdo se queda.

De Monterrey a Ciudad de México: así comenzó la experiencia

Todo comenzó cuando viajamos desde Monterrey a Ciudad de México a las cuatro de la mañana para participar en la Competencia Nacional Enactus México 2026. Estábamos cansados, pero emocionados por lo que nos esperaba.

Como llegamos temprano, aprovechamos las horas previas al evento para conocer un poco la ciudad. Visitamos el Zócalo, compramos algunas cosas y desayunamos en la Casa de los Azulejos.

Después llegó el momento de dirigirnos al Centro de Convenciones y comenzar nuestra experiencia en Enactus.

Cuando llegamos, ya había varios equipos. Entre ellos conocimos al de Tecmilenio Toluca, que participaba con su emprendimiento Buen Bicho. Incluso me encontré con Fátima, a quien ya conocía porque había sido Embajadora anteriormente. Yo también soy embajadora de Tecmilenio Las Torres, así que desde el inicio sentí una conexión especial con otros estudiantes que, al igual que nosotros, estaban ahí para representar a Tecmilenio.

Después entramos al auditorio. Si soy sincera, al principio no sabía exactamente qué esperar del evento. Pero cuando vi a todas las universidades moviendo sus banderas, entendí que estaba frente a algo completamente diferente.

Tomé la bandera de Tecmilenio Las Torres con muchísimo orgullo y terminé subida en una silla, moviéndola junto con todos los demás. Nunca voy a olvidar esa imagen: decenas de universidades reunidas, cada una levantando su bandera y celebrando aquello por lo que habían trabajado durante meses.

Después comenzó la ceremonia y conocimos al fundador de Dr. Sonrisas, quien logró conmoverme hasta las lágrimas. Nos contó las historias de niños con enfermedades avanzadas que le enseñaron a valorar la vida, amar y, sobre todo, dejar huella. Su fundación busca hacer realidad los sueños de niños con enfermedades crónicas y avanzadas, y escuchar todo lo que había vivido me hizo reflexionar muchísimo.

Hubo una frase que se quedó conmigo:

“Los días más importantes de tu vida son el día en el que naces y el día en que descubres por qué”.

En ese momento no sabía si íbamos a convertirnos en Campeones Nacionales entre 60 proyectos universitarios y conseguir la oportunidad de representar a México en la competencia mundial. Pero sí sabía algo: si llegaba el momento de hablar frente a un escenario, quería hacerlo con el corazón.

Tecmilenio
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KUALI: el proyecto que nos llevó hasta Enactus

Nosotros participamos con Kuali, una aplicación enfocada en niñas y niños con necesidades educativas especiales y comunidades rurales.

Nuestro objetivo es que millones de niños en México puedan aprender mediante rutas personalizadas de aprendizaje, acompañadas de herramientas y bootcamps que les permitan desarrollar sus habilidades.

Al día siguiente llegó el momento de competir.

Teníamos que presentar nuestro pitch frente a jueces que decidirían qué equipos pasarían a la siguiente etapa. Yo estaba nerviosa. Me temblaba la pierna y, por un momento, pensé en todo lo que podía salir mal.

Pero una idea no dejaba de sonar en mi cabeza:

Las mejores cosas se hacen con miedo.

Aunque una parte de mí quería salir de ahí, decidí que el miedo no iba a decidir por mí. Entramos a la primera fase, en un auditorio más pequeño, y presentamos nuestro proyecto frente a los jueces.

Sí, me sentía intimidada. Pero hablé.

Terminamos y, más allá del resultado, nos sentimos satisfechos porque habíamos dado todo lo que teníamos.

Después llegó la hora de la comida y comenzaron a anunciar a los equipos que pasarían a la siguiente etapa. Escuchamos primero un nombre. Después otro.

Y entonces escuchamos:

“¡KUALI!”

Gritamos, nos emocionamos y subimos al escenario. Pero todavía faltaba saber si realmente pasaríamos a la final.

Finalmente anunciaron que Kuali era uno de los cuatro proyectos finalistas. ¡Lo habíamos logrado!

Tecmilenio
Tecmilenio
Tecmilenio
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Hablar con miedo frente a 1,200 personas

Ahora venía el reto más grande.

La siguiente presentación sería frente a 60 jueces y 1,200 personas. Entre ellos se encontraban líderes y representantes de importantes organizaciones y empresas, incluyendo al presidente del Consejo de Enactus México, el presidente de Cargill México, la directora general de BIC México y representantes relacionados con Harvard y MIT.

Nos pusimos nerviosos. Muchísimo.

Pero también pensamos: si confiaron en nosotros para estar entre los cuatro finalistas, entonces teníamos que confiar en nuestro trabajo.

Subimos al escenario. Cuando comenzó el pitch, vinieron a mi cabeza recuerdos de todos los momentos que me habían llevado hasta ese escenario: cuando comencé con la oratoria en secundaria, cuando me convertí en embajadora durante la preparatoria y cuando descubrí que hablar frente a otras personas realmente era algo que me apasionaba.

Pero, sobre todo, pensé en las niñas y los niños para quienes estamos haciendo Kuali. En todos aquellos a quienes alguna vez les dijeron que no podían aprender.

Entonces dije mi parte del pitch. Con miedo, sí. Pero también con todo el corazón.

Terminamos, respondimos las preguntas de los jueces y bajamos del escenario. Después comenzaron los discursos previos al anuncio de los ganadores.

Y entonces llegó el momento. Los cuatro emprendimientos finalistas pasamos al frente.

Comenzaron a anunciar los lugares:

Cuarto lugar: Mexatronicos

Tercer lugar: Xima

Segundo lugar: ÑuShield

Y entonces escuchamos nuestro nombre.

KUALI.

¡Habíamos ganado el primer lugar!

Gritamos, lloramos y nos abrazamos. En ese momento entendimos que todo había valido la pena: las horas de trabajo, los nervios, los ensayos, el cansancio, la incertidumbre y cada vez que nos preguntamos si realmente podríamos lograrlo.

De Campeones Nacionales a representar a México en Brasil

Ahora podemos decirlo: ¡NOS VAMOS A BRASIL!

Lo que comenzó con una niña que descubrió que le gustaba hablar en público terminó llevándome a un escenario frente a 1,200 personas y a formar parte de un equipo que ahora representará a México en una competencia internacional.

Todavía me cuesta creer todo lo que está pasando. Pero sé que el miedo pasa, la incertidumbre pasa, los nervios pasan y lo que queda es la certeza de haberlo intentado con el corazón.

Ahora nos toca prepararnos para la competencia mundial. Vamos a esforzarnos al máximo para poner en alto el nombre de Tecmilenio Las Torres, México y, sobre todo, el de cada niña y niño por quienes existe Kuali.

Porque quizá las mejores cosas sí se hacen con miedo. Y a veces, detrás de ese miedo, está el amanecer de algo que puede cambiarte la vida para siempre.

 

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