¿Alguna vez entregaste tu confianza a un equipo para lograr lo imposible? Imagina el reto de diseñar un vehículo desde cero y lanzarte por una pendiente sin motor. Tu único impulso es el ingenio de tus compañeros, el talento colectivo y la fuerza de la gravedad. Bajo esta premisa de adrenalina y precisión, los próximos 16 y 17 de mayo de 2026, el municipio de Arteaga, Coahuila, recibe el Gravity Race Car. En esta pista, IKTAN Racing, Laguna Hawks, HYPER SPIN y HawX—cuatro escuderías de Tecmilenio— pondrán a prueba meses de dedicación absoluta.
Construir un vehículo sin motor exige creatividad pura, convirtiendo al aire y la fricción en verdaderos acertijos por resolver. Por ello, los equipos diseñan estructuras ligeras y seguras donde cada pieza, por pequeña que sea, cumple una función vital en el ensamblaje final.
Dado que los carros alcanzan velocidades considerables en descenso libre, las reglas del evento exigen una concentración absoluta para proteger a quien conduce. José María García Ibarra, líder del equipo Laguna Hawks del campus Laguna, explica que su mayor desafío fue encontrar el balance ideal entre peso, aerodinámica y seguridad.
Por su parte, Javier Vega Chong, integrante de HawX del campus Tampico, menciona que la estabilidad en las curvas representó el reto mayor. Al carecer de frenado asistido por motor, el control del vehículo depende estrictamente del diseño mecánico. Esta exigencia técnica traslada el enfoque al taller, un espacio de alta precisión donde el equipo utiliza la ingeniería con un solo fin: blindar la seguridad del piloto en cada metro de la pista.
En este proyecto, las ideas saltan de la libreta a la práctica y las horas de estudio toman forma física. Materias como Dibujo Computarizado y Procesos de Manufactura son las que guían la creación de estos prototipos. Si te interesa profundizar en cómo ha evolucionado este proceso, puedes conocer más sobre el espíritu de la Escudería Halcón en 2024, una experiencia que marcó el camino para los equipos actuales.
Braulio Isai Monsivais Rosales, del equipo IKTAN Racing del campus Guadalupe, destaca que el prototipo actual es fruto de la retroalimentación de experiencias pasadas, lo que les permitió mejorar el chasis y la protección del piloto.
Antes de cortar cualquier material, los estudiantes modelan los vehículos en computadora para asegurar la precisión. Leonardo Avalos Zenteno, de HYPER SPIN del campus Guadalajara, menciona que el desafío más grande fue la alineación y soldadura exacta de cada componente, un trabajo meticuloso que previene contratiempos en la pista.
El Gravity Race Car funciona como un puente hacia el entorno laboral real, ya que las y los jóvenes interactúan directamente con expertos del sector automotriz. Esta experiencia define la esencia de la Formación Integrada al Trabajo (FIT), donde el aprendizaje ocurre al tomar decisiones bajo presión.
A lo largo del proceso, los equipos deben administrar presupuestos, buscar financiamiento y resolver imprevistos técnicos. Así, el evento sirve como un ensayo general para su vida profesional, ayudándoles a construir relaciones útiles y a liderar grupos de trabajo de manera efectiva.
Cada grupo ha forjado una identidad propia para enfrentar la competencia:
El verdadero premio de esta competencia no son solo las medallas, sino el descubrimiento de una vocación mientras se superan retos complejos. El triunfo sobre la adversidad moldea a profesionales listos para aportar valor real a la industria.
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