¿Te imaginas resolver un problema industrial real mientras estudias tu carrera?
Eso fue lo que vivieron estudiantes de Ingeniería en Mecatrónica de Tecmilenio Las Torres y Tecmilenio Guadalupe durante la Competencia Nacional de Cobótica 2026, realizada en Expo Manufactura 2026, en Cintermex, Monterrey.
La competencia reunió a 18 equipos de distintas universidades de México, que pusieron a prueba sus conocimientos frente a un mismo desafío de automatización industrial.
Durante tres días y 27 horas de trabajo, las y los estudiantes diseñaron, ensamblaron y programaron una celda de automatización industrial frente a especialistas de la industria.
Cada decisión contaba. Un sensor mal conectado, una línea de código fuera de lugar o un error en el cableado podía detener todo el sistema. Más que una competencia, la experiencia les permitió llevar la teoría a un entorno profesional y vivir, desde su carrera, una experiencia de Formación Integrada al Trabajo (FIT).
Para entender este reto, primero debemos definir el corazón de la competencia: la cobótica. A diferencia de los robots industriales tradicionales que operan aislados, los robots colaborativos (cobots) están diseñados con sensores avanzados para trabajar hombro a hombro con los humanos en un espacio compartido.
En la industria actual, su aplicación es sumamente versátil gracias a su flexibilidad, destacando en tareas como:
Con esta tecnología en sus manos, la competencia para nuestros estudiantes no se limitó a una tarea teórica. El desafío consistió en diseñar, ensamblar, cablear y programar una celda de automatización industrial completa desde cero.
Para lograrlo, los estudiantes de cuarto y sexto semestre integraron un sistema de producción modular (MPS), un robot colaborativo UR3e de Universal Robots y un PLC SIMATIC S7-1200 de SIEMENS.
Después llegó la parte más compleja: hacer que todo funcionara de forma coordinada.
El cobot tenía que ejecutar tareas precisas dentro de una línea de producción. El sistema debía responder con rapidez, mantener estándares de seguridad y operar con orden en cada conexión y cada línea de código programada en TIA Portal.
Durante tres días, los equipos enfrentaron fallas, cambios de último momento y decisiones bajo presión. Aunque trabajaron bajo los mismos lineamientos, cada equipo desarrolló su propia celda de automatización.
El cronómetro avanzaba. Cada ajuste exigía rapidez y precisión. Cuando un sensor fallaba o el código generaba un error, había que identificar la causa y corregirla en ese momento. No había espacio para detenerse demasiado tiempo.
Luis Gabriel Sáenz Contreras y Fernando Hiram Dantillan Rodríguez integraron el equipo de Tecmilenio Las Torres. Por otro lado, Dodai Emmanuel Flores Martínez y Luis Ángel Saldaña Escalante formaron el equipo de Tecmilenio Guadalupe.
Cada equipo enfrentó retos distintos y tomó decisiones en tiempo real. Poco a poco, las y los estudiantes dejaron de actuar como si estuvieran en una práctica de laboratorio. Comenzaron a pensar y trabajar como un equipo de ingeniería frente a un desafío real.
Para quienes acompañaron a los equipos, el mayor logro fue ver cómo las y los estudiantes crecieron durante la competencia.
Como comparte José de Jesús López Villalobos, coach de Tecmilenio Las Torres, la experiencia les permitió fortalecer conocimientos y ganar confianza.
"Fue un aprendizaje global de nuestra área de trabajo en el mundo de la mecatrónica... los alumnos pulieron conocimientos que no tenían en la práctica del desarrollo del proyecto que lograron".
Por su parte, David de Jesús Montelogo Martínez, coach de Tecmilenio Guadalupe, destacó el impacto del intercambio con otros equipos y especialistas:
“La competencia fortaleció la creatividad para resolver problemas y nos permitió conocer otras formas de trabajar. Cada conversación y cada reto dejó un aprendizaje”.
Más allá del trofeo, esta competencia brindó aprendizajes clave sobre automatización y la transformación digital que difícilmente los libros pueden replicar.
Además, durante la competencia, las y los estudiantes convivieron con especialistas de empresas como Universal Robots, SIEMENS, Festo y Schunk. También trabajaron con la misma tecnología que encontrarán más adelante en plantas de manufactura y automatización.
Este tipo de retos es parte de la Formación Integrada al Trabajo (FIT), una experiencia impulsada por el modelo educativo MAPS de Tecmilenio, que acerca a las y los estudiantes a proyectos, empresas y desafíos reales desde los primeros semestres.
Así, las y los estudiantes fortalecen competencias técnicas y humanas mientras resuelven problemas, toman decisiones y colaboran como lo harían en un entorno profesional.
Cada ajuste, cada prueba y cada conversación con especialistas durante Cobótica 2026 acercó a las y los estudiantes al futuro profesional que quieren construir.
¿Te gustaría vivir algo así? Acércate a tu campus y descubre cómo las carreras de ingeniería de Tecmileniote permiten aprender en contacto con la industria desde el inicio de tu formación.
¿Qué es un robot colaborativo?
Es un robot diseñado para trabajar de forma segura junto a personas, sin necesidad de barreras físicas, facilitando la automatización flexible.
¿Dónde se aplica la cobótica?
Se aplica en líneas de ensamble automotriz, empaque de alimentos, laboratorios médicos y cualquier proceso que requiera precisión y apoyo al trabajador humano.
¿Qué hace un ingeniero en automatización?
Diseña, programa y mantiene sistemas de control y robots para optimizar procesos industriales, haciéndolos más eficientes y seguros.