Imagina este escenario: tienes una idea innovadora, trabajas en ella durante semanas y, de repente, te encuentras frente a un panel de especialistas que decidirán si invertirán o no en tu proyecto. Suena al clímax de un programa de televisión sobre negocios, pero en realidad, también forma parte de la experiencia que viven estudiantes de la carrera de Mercadotecnia en Tecmilenio.
Este tipo de reto no ocurre una sola vez. Forma parte del modelo educativo flexible MAPS (Modular, Apilable y Personalizable), donde las y los estudiantes desarrollan proyectos a lo largo de su formación y enfrentan situaciones que simulan el entorno laboral desde etapas tempranas.
Como parte de su proceso académico, los estudiantes trabajan durante varias semanas en el desarrollo de propuestas de negocio. El objetivo va más allá de una calificación: aplicar conocimientos en contextos reales y fortalecer habilidades que el mundo profesional exige.
Durante aproximadamente dos meses, las y los estudiantes trabajan en equipos para desarrollar propuestas de innovación, a partir de la detección de necesidades mediante herramientas como el Lienzo Canvas.
En la etapa final, cada equipo tiene una hora para presentar y defender su modelo de negocio frente a evaluadores externos. Esta experiencia replica dinámicas del entorno laboral, donde las ideas se cuestionan, se ajustan y deben sustentarse con argumentos sólidos.
Escuchar retroalimentación directa de especialistas, más allá del aula, permite que los estudiantes fortalezcan su confianza y comprendan el valor práctico de lo que aprenden.
El verdadero aprendizaje de este reto de negocio no ocurre en las presentaciones, sino en los procesos que viven los estudiantes.
Un ejemplo, es el proyecto Little Big Things. Al inicio, uno de los integrantes asumió el liderazgo del equipo. Sin embargo, durante la presentación, los nervios afectaron su desempeño. En ese momento, su compañero tomó la iniciativa con claridad y seguridad, corrigió información clave y sostuvo la exposición. Esta experiencia les dejó una lección invaluable: la humildad, el trabajo en equipo, el reconocimiento de las fortalezas de carácter y la capacidad de adaptarse, marcan la diferencia en escenarios reales.
Otro caso fue el del equipo que se veía "casi perfecto". Cumplieron con cada entrega y cuidaron todos los detalles. Sin embargo, durante la evaluación, surgieron preguntas que no estaban previstas y, ahí, en ese momento, adquirieron una lección sobre la preparación académica, que sí, es fundamental, pero la capacidad de improvisar, resolver y argumentar en tiempo real resulta decisiva al momento de cerrar un trato en el mundo laboral.
El trabajo por proyectos impulsa a las y los estudiantes a observar su entorno y proponer soluciones concretas.
Entre las propuestas desarrolladas en este periodo en Tecmilenio Cuernavaca destacan:
En estos espacios, las y los estudiantes enfrentan cuestionamientos, toman decisiones y defienden sus ideas frente a especialistas.
Para dimensionar esta experiencia, recientemente en Tecmilenio Cuernavaca participaron evaluadores con trayectoria en distintos sectores. El panel integró a Lic. Renata Ruiz, emprendedora en turismo, eventos y alimentos; Lic. Silvia Ivonne Vázquez, del sector educativo; y la doctora Reyna Falcón, experta en evaluación de proyectos en ingeniería y educación.
También participó Héctor Ruiz, estudiante de sexto semestre de Mercadotecnia y líder de Tecmimun, quien aportó una perspectiva cercana al proceso formativo, desde la experiencia de quien ya ha enfrentado este tipo de retos.
La combinación de perfiles permite que las propuestas se analicen desde distintos enfoques: el empresarial, el académico y el estudiantil, lo que acerca a los equipos a dinámicas del entorno profesional.
Como señala la Maestra en Educación, Ana Laura Sánches, docente de Tecmilenio Cuernavaca y experta evaluadora: "Presentar, enfrentar, defender y lograr que un observador asienta acerca de sus ideas, es una experiencia que vale mucho su esfuerzo".
Esta experiencia forma parte de la metodología de Formación Integrada al Trabajo (FIT), donde el aprendizaje se conecta con la práctica desde etapas tempranas.
Entonces, ¿qué cambia cuando un estudiante vive este tipo de retos desde el inicio de su carrera?
La respuesta no está solo en el conocimiento, sino en la capacidad de aplicarlo.
Quienes se forman bajo esta metodología desarrollan habilidades que se reflejan en contextos reales:
No se trata solo de estudiar una carrera, sino de construir experiencia profesional desde el primer momento.
Las grandes ideas no surgen por casualidad. Necesitan retos, guía y espacios donde puedan ponerse en práctica. Cuando un estudiante vive este tipo de experiencias desde el inicio de su carrera, también empieza a entender qué lo mueve, qué fortalezas quiere desarrollar y cómo puede conectar su formación con su propósito de vida.
Si quieres conocer más sobre cómo vivir este tipo de experiencias y construir tu camino profesional desde el inicio, puedes visitar nuestro sitio web tecmilenio.mx.