En la preparatoria los jóvenes construyen su identidad, establecen nuevas relaciones y comienzan a tomar decisiones que impactarán sobre su futuro. A esto se suma la exigencia académica, que puede generar estrés cuando no existen herramientas para reconocer y gestionar lo que sienten.
Por eso, hablar de salud mental en adolescentes implica ir más allá de atender una situación cuando aparece. Se requiere prevención, y esta comienza con habilidades que los estudiantes pueden incorporar a su vida cotidiana, como identificar sus emociones, reconocer sus límites, pedir ayuda, afrontar los cambios y encontrar estrategias para recuperar el equilibrio.
Sentir presión antes de un examen, frustración ante una dificultad académica o preocupación por distintas responsabilidades forma parte de la experiencia escolar. El reto está en reconocer esas emociones y responder a ellas antes de que afecten otras áreas de la vida.
Abismael Reséndiz, director Nacional de Prepa Tecmilenio, señala que “la salud mental de los jóvenes requiere un acompañamiento constante. Cuando un estudiante aprende a reconocer lo que siente y cuenta con un entorno donde puede expresarlo sin miedo a ser juzgado, también adquiere herramientas para enfrentar mejor los retos académicos y personales”.
La gestión emocional puede ayudar a identificar qué provoca estrés o frustración y qué recursos existen para afrontar una situación. También abre espacio para decisiones relacionadas con la organización del tiempo, el descanso o la búsqueda de apoyo.
La Psicología Positiva aporta herramientas para identificar fortalezas, cultivar relaciones saludables y favorecer una percepción más equilibrada de los retos. Integrarla en la experiencia escolar permite trabajar el bienestar como parte de la formación y no como una actividad aislada.
El entorno también cumple una función importante. En casa, conviene contar con espacios de conversación donde los jóvenes puedan expresar sus preocupaciones sin que todo se reduzca a sus resultados académicos. En la escuela, el bienestar requiere comunidades que favorezcan la escucha, el acompañamiento y el desarrollo integral.
“Un estudiante necesita sentirse escuchado y respaldado para desarrollar todo su potencial. El éxito académico puede sostenerse mejor cuando existe un entorno seguro que permite a los jóvenes aprender de sus errores, expresar lo que necesitan y reconocer sus propios recursos”, concluye Reséndiz.
Obtener buenas calificaciones puede ser un objetivo importante, pero el aprendizaje también necesita condiciones adecuadas para estudiar, descansar, relacionarse y afrontar los desafíos sin llevar al límite los recursos emocionales.
Desde esta perspectiva, cuidar la salud mental durante la preparatoria no significa esperar a que aparezca un problema. También supone fortalecer habilidades como la gestión emocional y la resiliencia, además de construir redes de apoyo dentro y fuera de la escuela.
En Prepa Tecmilenio, el bienestar forma parte del acompañamiento cotidiano de los estudiantes. La incorporación de la Psicología Positiva busca fortalecer el autoconocimiento, la gestión emocional y la resiliencia dentro de la comunidad escolar. Porque aprender también implica saber cómo cuidar de uno mismo mientras se avanza hacia las propias metas.