A veces, los sueños más grandes empiezan en casa, con una historia escrita por mamá, una ilustración hecha a mano y una niña de siete años que descubrió, entre crayones y cuentos, lo que quería hacer el resto de su vida.
Así comenzó el camino de Paris Digeorgina Rojero Villegas, estudiante de último semestre de la Licenciatura en Diseño Gráfico y Animación en Tecmilenio Ciudad Juárez, quien presentó la primera película animada en 2D realizada en Ciudad Juárez y en el estado de Chihuahua.
La película tuvo su premier en el Museo La Rodadora, frente a cerca de 90 personas. Sin embargo, detrás de ese momento hubo tres años de trabajo, una historia familiar y un sueño que nació mucho antes.
Cuando Paris tenía siete años sufrió un accidente que la obligó a permanecer en reposo durante varios meses. Para acompañarla en ese momento, su mamá, la escritora Liza DiGeorgina, quien este año cumple 30 años como escritora, escribió un cuento para ella, y Paris hizo la portada.
“Mi mamá decidió escribirme ese libro para que no fuera un evento que marcara mi vida de una manera negativa. Ahí hice mi primera portada y desde entonces supe que quería dedicarme a esto”.
Desde pequeña acompañó a su mamá a escuelas, presentaciones y actividades relacionadas con la lectura. Mientras ella escribía, Paris dibujaba. Más tarde, su hermana, Clio British Rojero, también se sumó al proceso creativo.
Durante la preparatoria, Paris aprovechó el tiempo de la pandemia para ilustrar el primer libro de su mamá. Después creó más portadas, escribió su propio cuento infantil y confirmó algo que ya sentía desde hacía años: quería convertir esas historias en películas, y por eso eligió estudiar la Licenciatura en Diseño Gráfico y Animación.
Tanto la preparatoria como la universidad en Tecmilenio, Paris comenzó a reflexionar sobre su propósito de vida y descubrió que su pasión por la ilustración podía convertirse en algo mucho más grande.
No se trataba solo de dibujar. Se trataba de contar historias que ayudaran a otras personas.
“Me encanta la ilustración, pero también me gusta ver cómo las niñas y los niños se identifican con las historias, cómo aprenden y cómo vuelven a enamorarse de la lectura. Eso es lo que me mueve”.
Paris comenzó a trabajar en la película apenas un año después de entrar a la carrera. Desde entonces, ella, su mamá y su hermana dedicaron tres años a construir este proyecto.
Su mamá escribió el guión. Su hermana produjo el sonido, dirigió a las y los actores de voz e integró cada elemento sonoro. Paris se encargó de la animación y de la dirección de la película.
No hubo un gran estudio detrás. Tampoco patrocinadores. Hubo disciplina, constancia, mucha creatividad y una familia que creyó en la misma idea.
“Es un proyecto familiar. Si una se cansaba, las otras dos le decían: ‘tú puedes, hay que seguir’. Todo salió de nosotras y de ese sueño que teníamos en mente”.
Mientras trabajaba en la película, Paris continuó con sus estudios. Nunca pausó la universidad. Durante esos tres años mantuvo el ritmo entre clases, tareas y jornadas de animación. Incluso, en la mayoría de los semestres obtuvo el mejor promedio de su carrera.
Ese equilibrio fue uno de los retos más grandes para ella. “Seguir con la escuela y al mismo tiempo trabajar en la película fue difícil, pero nunca pensé en rendirme”.
El proyecto comenzó desde los primeros semestres de la carrera y avanzó poco a poco durante tres años. Sin embargo, en su semestre empresarial Paris encontró una forma de darle impulso.
Con la guía de su coach, trabajó en un proyecto enfocado en redes sociales y canales digitales. Creó un canal de YouTube y desarrolló historias animadas de alrededor de 10 minutos para acercar su trabajo a nuevas audiencias.
Esa experiencia le permitió poner en práctica lo aprendido en la carrera y entender cómo presentar su trabajo, cómo conectar con otras personas y cómo construir un proyecto creativo con mayor alcance.
Meses después, la película llegó a la pantalla grande.
La premier se realizó en el Museo La Rodadora, uno de los espacios más conocidos de Ciudad Juárez para el público infantil. Paris y su familia eligieron ese lugar porque querían que la primera proyección ocurriera en un espacio cercano a las niñas, los niños y las familias que podrían identificarse con la historia.
La sala reunió a familiares, amistades, medios de comunicación y público invitado.
Cuando las luces se apagaron y la película apareció en la pantalla, Paris sintió que todo cobraba sentido.
“Yo no me lo podía creer. Ver a las personas riéndose en los momentos divertidos y llorando en los momentos emotivos fue algo muy fuerte. La película dejó de ser solo de mi mamá, de mi hermana y mía. También se volvió de todas las personas que la estaban viendo”.
El largometraje dura 1 hora con 20 minutos y marca un precedente al ser la primera película animada realizada en Ciudad Juárez y en Chihuahua.
Y esta historia aún no termina.
Próximamente, la película migrará al cine comercial para que más niñas, niños y familias puedan conocerla.
Hoy, a unos meses de graduarse, Paris ya piensa en el siguiente paso. Quiere continuar sus estudios y seguir creando historias.
Antes de terminar la entrevista, compartió el mensaje que le gustaría dejar a otras y otros estudiantes que todavía dudan de su talento o sienten miedo de empezar:
“Ningún sueño es imposible. Con perseverancia y trabajo duro, ese sueño llega. No dejen de creer en la magia que tienen dentro”.