Durante años, Sac Nicté Guevara Calderón, docente de Tecmilenio Durango, creyó que su trabajo consistía únicamente en escribir, investigar y crear espacios culturales. Con el tiempo entendió que también era importante hacerse visible para abrir camino a otras mujeres y demostrar que existen otras formas de enseñar, crear y pensar.
Esa convicción la acompañó hasta el escenario del Premio Mujer Tec 2026, donde recibió un reconocimiento en la categoría Arte y Gestión Cultural por su trabajo como docente, investigadora y fundadora de La Desvelada, una revista que impulsa voces femeninas en la cultura y el periodismo.
Sin embargo, detrás del reconocimiento existe una historia que también habla de propósito, pensamiento crítico y del impacto que puede tener un docente en la vida de nuevas generaciones.
En el marco del Día del Maestro y la Maestra, te compartimos la historia de Sac Nicté y la forma en que encontró en la docencia otra manera de aprender, crear e inspirar.
Sac Nicté llegó a las aulas de Tecmilenio Durango sin imaginar que la docencia se convertiría en una parte esencial de su camino. Buscaba sumar experiencia para sus aplicaciones de doctorado, pero el contacto con sus estudiantes le mostró una vocación que no tenía prevista.
“Tecmilenio fue el primer lugar en el que di clases y antes de eso yo juraba que no me gustaría ser maestra”, compartió.
Una de las primeras materias que impartió fue Great Universal Writers. Ahí encontró algo que cambió su manera de ver la educación: las clases también podían ser un espacio para descubrir otras miradas, escuchar a sus estudiantes y aprender de sus formas de entender el mundo.
“Fue en Tecmilenio en donde me enamoré de ser maestra porque descubrí que es otra forma de aprender, y además de una forma muy orgánica porque ocurre en el contacto diario con los alumnos”, explicó.
Esa experiencia transformó su relación con la enseñanza y le permitió entender que acompañar a nuevas generaciones también puede ser una forma de propósito de vida.
Para Sac Nicté, uno de los mayores retos actuales consiste en ayudar a las y los jóvenes a desarrollar pensamiento crítico en un entorno marcado por la inmediatez y las tendencias digitales.
“El pensamiento crítico es lo que más me interesa que desarrollen. Creo que es necesario en una época en la que cada vez más nos dejamos llevar por trends de TikTok y dejándole todo a ChatGPT”, reflexionó.
Más que enseñar respuestas correctas, busca que sus estudiantes aprendan a cuestionar, argumentar y construir ideas propias.
“Siempre les digo que cualquier respuesta es válida si saben argumentarla, y que nunca les diré que su postura es errónea, siempre que parta del respeto y no sea un caso de discriminación”, comentó.
Desde esa visión, busca que sus clases conecten la literatura, el pensamiento crítico y los fenómenos culturales actuales para detonar conversaciones más cercanas a sus estudiantes.
“Intento mezclar de esa forma las actividades, encargándoles encontrar semejanzas y diferencias entre versos de Shakespeare y Taylor, pidiéndoles un análisis lingüístico de Rosalía y Bad Bunny o del musical Hamilton, por ejemplo”, compartió.
Más allá de memorizar conceptos, la intención es que aprendan a mirar el mundo con curiosidad y criterio propio.
Además de acompañar a sus estudiantes dentro del aula, Sac Nicté también encontró en el periodismo cultural otra forma de abrir conversaciones y crear espacios para nuevas voces.
Así nació La Desvelada, un proyecto ligado a un momento en el que buscaba recuperar su voz y construir una plataforma propia, capaz de reflejar los valores que ella no encontraba en otros espacios.
“Todo empezó con mi necesidad de tener un espacio para publicar después de atravesar una experiencia muy complicada dentro del ámbito académico, pues pensaba que mi carrera periodística se había terminado. También estaba muy consciente de que los temas que me interesan, que siempre ha sido el periodismo cultural, no eran tan fáciles de vender. Necesitaba dejar que mi trabajo hablara por sí mismo y para eso necesitaba una plataforma propia”, compartió.
Con el tiempo, esa necesidad personal se convirtió en un proyecto colectivo. Desde sus primeras publicaciones, La Desvelada comenzó a reunir voces interesadas en escribir, pensar y dialogar desde la cultura.
“Me sentí muy rara publicando sola, así que invité a Marisol Ciriano y a otros amigues, y desde la primera edición fue un poco lo que es ahora: una plataforma donde convergen muchas voces que hablan de lo que se les antoja”, recordó.
Para Sac Nicté, construir ese espacio también implicaba cuidar la forma en que las personas colaboran, publican y comparten sus ideas.
“Para mí era importante crear un medio ético, honesto, y que no tuviera procesos hostiles”, explicó.
Esa mirada también estuvo presente en su discurso del Premio Mujer Tec, donde habló sobre la forma en que la literatura y el periodismo escritos por mujeres han sido vistos como una categoría secundaria.
“Los libros y las ideas pueden ser peligrosos porque nos cambian. Quiero invitar a todas las mujeres a dejarnos llevar por ese peligro, a ser ambiciosas, desobedientes, a siempre entregar el corazón aunque las críticas lleguen, a dudar de nuestros prejuicios porque encontramos el mundo cuando borramos los límites que otros quieren marcar. Quiero invitarlas a no temerle a navegar contra la corriente”.
Para Sac Nicté, inspirar a nuevas generaciones también implica hablar desde la honestidad: reconocer que perseguir una vocación puede requerir valentía, paciencia y, a veces, la disposición de ir contra lo esperado.
Su mensaje para las mujeres que quieren abrirse camino en la cultura y el periodismo nace de su propia experiencia.
“Que no le tengan miedo a perseguir sus obsesiones, incluso si eso implica ser un poco delusional en el proceso. Que sigan lo que aman hasta sus últimas consecuencias y también que no pasa nada si en un punto deciden cambiar de rumbo”.
Esa idea conecta con el espíritu de su discurso en el Premio Mujer Tec, donde también defendió la importancia de incomodar, cuestionar y construir desde una mirada propia.
“Que sean desobedientes, como dije en mi discurso. Por último, quisiera decirles —y esto también tengo que aprenderlo yo— que también está bien descansar, que nos debemos mucho goce en todo lo que hacemos”.